La obra del maestro Pedro Friedeberg nos transporta a un universo donde las aves se despliegan como metáforas de libertad y trascendencia. En un fondo oscuro y profundo, las aves se alzan en un contraste de tonos metálicos (plata, oro, beige, blanco y negro) como destellos de luz que cortan la oscuridad, invitándonos a reflexionar sobre el paso del tiempo y la lucha por la belleza en un mundo moderno.
Cada ave, en su inconfundible forma, parece capturar un susurro del viento, un instante suspendido en la eternidad. Son figuras que, aunque fugaces, dejan una huella imborrable en nuestra alma. La paleta de colores, tan sofisticada como serena, habla del equilibrio entre lo material y lo espiritual, un diálogo visual donde la luz y la sombra coexisten en perfecta armonía.
Esta obra gráfica de Pedro Friedeberg no solo invita a contemplar, sino a sumergirse en un juego de contrastes y emociones, donde cada ave es una pieza del todo, y el todo es una invitación a la reflexión y el asombro.
Déjate envolver por la poesía visual del maestro Friedeberg y permite que cada ave hable a tu corazón.